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Vínculos afectivos

Claves para desarrollar vínculos sanos y afectivos en el aula

 

Claves para desarrollar vínculos sanos y afectivos en el aula

 


El afecto es la base de la salud emocional e intelectual de todo ser humano. Las relaciones sociales como las familiares son más armoniosas y satisfactorias cuanto mayor sea la calidez que las sostiene.

Como ya hablamos hace unos días, son numerosos los beneficios de crear vínculos afectivos en el aula. Esas relaciones se canalizan a través de dos tipos de vínculos: el que se da entre maestro-alumno y el que se da entre alumno-alumno. La suma de la calidad de estos dos va a determinar el tipo de conducta que exteriorizará la clase.

Vínculo es una “manera de relacionarse”. Hay muchas formas de vincular , tantas como personas en el mundo. A continuación te ofrezco unas claves para desarrollar unos vínculos sanos y afectivos en el aula.

Vínculo maestro-alumno:vínculos afecto aula-Debe ser horizontal y no jerárquico.

El maestro escucha los argumentos y sentimientos del niño.

-La autoridad sin afecto no funciona. La influencia sobre el niño debe estar basada en el afecto y no en el miedo. Es necesario que aquél se sienta amado y aceptado, sólo así integrará las reglas de conducta, valores y contenidos de manera profunda.

-El maestro es modelo de relaciones sociales y no sólo transmisor de conocimientos.

-La comunicación entre ambos contiene caricias, gestos y palabras de afecto.

Vínculo alumno-alumno:

El maestro fomenta:
El desarrollo de la Intimidad a través de la expresión de pensamientos y sentimientos en el grupo.

-Cuidando valores como la confianza, el respeto y la tolerancia.

-El fomento del sentido del humor buscando momentos para la risa y la distensión.

Juegos para prevenir los conflictos

3 juegos sencillos para prevenir y reducir los conflictos en clase

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Los conflictos están a la orden del día en las escuelas, y es que convivimos durante muchas horas en las aulas y es habitual que se den rencillas entre los alumnos. Así, su resolución y prevención resulta una de las preocupaciones más habituales en maestros y directores de centros.

Pues, para que la cosa no llegue a más y los conflictos queden simplemente en hechos aislados, es necesario incorporar en el horario dinámicas que faciliten la cohesión grupal y el aprendizaje de habilidades emocionales y comunicativas entre los estudiantes.

De esta manera, podrás introducir los juegos y recursos que se muestran a continuación con niños de 9 a 12 años, e incluso con estudiantes de la ESO. ¡Allá vamos!

La caja de los buenos sentimientos

Coloca una caja en un lugar visible de la clase. Escoge una que sea bonita y llamativa, de tal manera que transmita emociones positivas. Pide a tus alumnos que antes de acabar la semana escriban en un papelito algo que les haya hecho sentir felices en clase y lo coloquen dentro: “La maestra de inglés me ha felicitado”, “Juan me ha invitado a su fiesta de cumpleaños”, “en la clase de Educación Física nos han dejado escoger actividad”, etcétera.

Para empezar el lunes con ánimo y buen humor, “el mensajero de las buenas noticias” leerá todas las notas escritas durante la semana anterior en voz alta.

El fin de la dinámica es que los alumnos sean más conscientes de que viven momentos bonitos y agradables en la escuela. Cuando se reconoce y comparte esta emoción, los estudiantes se sienten todavía más parte del grupo.

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El piropo de la semana

Escribe en pequeños papelitos el nombre de todos los alumnos de la clase e introdúcelos en un pequeño saco o bolsa. Pide a cada estudiante que, con los ojos cerrados, tome uno. Este no deberá contener su propio nombre, sino tendrá que escoger un papel distinto.

A continuación reparte un folio a cada cuál y elaboren un detalle bonito para la persona que les ha tocado. Por ejemplo: Pueden hacer una lista de cualidades positivas que tiene, escribir bien grande una única palabra que les recuerde a esa persona, redactar una dedicatoria, inventar una poesía o realizar un dibujo. ¡Todo vale!

La finalidad de esta actividad es compartir emociones positivas y reforzar la autoestima de los niños y niñas a través de los cumplidos de los compañeros. De este modo, se propicia un buen clima en el aula y se reducen las expectativas de conflicto.

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La bolsa de las “gracias”

Toma una bolsa de papel y escribe el nombre de uno de los alumnos con letras bien grandes en ella. Seguidamente reparte pequeñas notas y pide a los demás compañeros que escriban algo que quieran agradecer a esta persona.

Por ejemplo: “Gracias, María, por ser tan simpática siempre”, “gracias por esperarme cuando tardo en salir al patio” o “María, gracias por darme galletas en el recreo”. Puedes realizar esta actividad una vez por semana y cada vez, le tocará a una persona recibir las gracias.

Es una dinámica que, por un lado, consigue que los alumnos den valor a las cualidades de sus compañeros y, por otro lado, que el estudiante que recibe los agradecimientos se sienta todavía más integrado en el grupo y se reconozca parte de él. Con estos dos pilares básicos, se empieza a construir la verdadera convivencia en el aula: la convivencia que se basada en el respeto de la propia individualidad y el aprecio por los demás.

Imagen de portada, corazón y niña escribiendo vía Shutterstock

 

rocio lopez webRocío López Valdepeñas es maestra especialista en innovación educativa y emprendimiento.

 

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