Recursos para gamificar en tu aula

Los mejores recursos para gamificar tu aula

Comparto con vosotros una lista de recursos útiles para gamificar el aula. No es una lista cerrada y podéis aportar otros recursos que creáis que deberían estar en ella.
1. Kahoot!: para crear juegos de preguntas, lluvias de ideas y encuestas. Te permite obtener un feedback inmediato.
2. Plickers: realiza las mismas opciones que Kahoot!, pero sin la necesidad de que cada alumno disponga de un ordenador o dispositivo móvil.
3. Arcademics: divertidos juegos interactivos multijugador para aprender online jugando con otros compañeros.
4. Makebadges: herramienta online para crear insignias, avatares y banners.
5. Classcraft: para trasnsformar las clases en un juego de rol. ¡Espectacular!
6. Openbadges: mochilas digitales para ir almacenando los logros conseguidos.
7. Juegos educativos: juegos de mesa que no deberían faltar en tu centro educativo.
8. Classdojo: sistema de recompensas para valorar la actitud, el comportamiento, etc.
9. Knowre: para mejorar el dominio de las matemáticas.
10. Blubbr: para crear concursos interactivos a partir de vídeos de You Tube.
11. EducaPlay: para crear y compartir actividades educativas online.
12. Zondle: para crear videojuegos educativos.
13. Cerebriti: para jugar y crear tus propios juegos educativos.
14. Kubbu: para crear ejercicios didácticos interactivos.
15. EDpuzzle: para convertir cualquier vídeo en una gran lección.
16. Socrative: para mejorar la interacción entre profesores y alumnos.
17. ProProfs: para crear juegos online, encuestas, evaluaciones y concursos.
18. Educanon: para integrar preguntas dentro de un vídeo.
19. Jigsaw Planet: para crear puzzles a partir de cualquier imagen.
20. Stick Around: para crear juegos interactivos directamente desde el iPad.
21. Proyecto Pasapalabra: para aprender jugando al famoso juego del Pasapalabra.
22. Cálculo musical: una manera muy divertida de practicar cálculo mental.
23. Quimitris: juego basado en el Tetris para aprender la tabla periódica.
24. Iamthecu: simulador de Cubo de Rubik.
25. Chiptone: herramienta para crear sonidos para videojuegos.
26. Quiz Revolution: para elaborar actividades interactivas personalizadas.
27. Siete consejos para gamificar tu clase: infografía explicativa de Aula Planeta.
28. Voki: para crear avatares personalizados.
29. Quizizz: herramienta para crear juegos de preguntas multijugador.
30. Siete juegos de mesa para utilizar en clase.
31. Juegos de la oca para aprender a leer.

NEURODIDÁCTICA

El artículo original se encuentra en el blog  “El Caparazón” y su autora es Dolors Reig.

Aportación neurocientífica de cómo se puede mejorar la educación. Aquí os dejo los 9 argumentos:

  1. Tutorías cognitivas: Se busca la creación de software innovador y práctico para el uso diario. Este tipo de tutoría se diferencia de la tradicional en que los alumnos aprenden sobre la marcha, a través de la inteligencia artificial para adaptarse al nivel del estudiante y poder hacer su seguimiento. De este modo el profesor puede tener una mejor información de las virtudes y deficiencias de sus alumnos.
  2. Cambiar los horarios en secundaria: Los estudios neurocientíficos avalan que los adolescentes ha de dormir más que el resto de los estudiantes. Las clases deberían empezar una hora o simplemente 30 minutos más tarde.Con ello ganamos un mejor humor y más atención.
  3. Variedad: Aunque la repetición es importante para el aprendizaje. Los actuales estudios neurocientíficos avalan que espaciar los aprendizajes favorece la memorización. Los niveles de atención se incrementan cuando ofrecemos pequeñas dosis de conocimiento de forma espaciada. Hay que utilizar todas la variedad de herramientas educativas.
  4. Individualización: No hay dos cerebros iguales, por lo que cada estudiante ha de ser tratado de forma individual e intentar adaptar el mejor método de aprendizaje a sus características cerebrales. Hay que generar nuevas conexiones cerebrales.
  5. Aprender durante toda la vida: Hay que mantener la actividad cerebral constantemente. De este modo se mantienen las conexiones cerebrales. Para ello hay que leer en los periodos largos de vacaciones.
  6. Identificación e intervención en los transtornos educativos: La neurociencia facilita la detección e intervención de transtornos del aprendizaje en edades tempranas. Se ha de reforzar estas intervenciones con un sofware educativo actuando así sobre la plasticidad cerebral.
  7. Diversión: La educación ha de ser divertida para así liberar dopamina. El aprendizaje es una experiencia emocional, y se ha de evitar las experiencias negativas como el miedo, la ansiedad o el estrés. Un ejemplo de esto es Khan academy.
  8. Cooperativismo o colaboracionismo: Somos animales sociales, por lo que las actividades en grupo son satisfactorias por la liberación de dopamina. Esta liberación de dopamina facilita la memorización y la reducción de las experiencias negativas como el miedo o la ansiedad.
  9. Plasticidad neuronal: Nuestro cerebro es muy dinámico, por lo que podemos cambiar constantemente su forma, conexiones neuronales y estructura gracias a la neuroplasticidad. La educación no ha de ser solo de datos, sino que ha de ser una experiencia para fortalecer y desarrollar el cerebro en si mismo. Por ese motivo hay que minimizar la memorización y maximizar la creatividad, la resolución de problemas y el pensamiento crítico.

Aprendizaje basado en retos

La intención de este documento es presentar la tendencia educativa del Aprendizaje Basado en Retos, la cual forma parte de una perspectiva más general del Aprendizaje Vivencial. Primero se abordan elementos del Aprendizaje Vivencial, para después enfocar la discusión hacia el aprendizaje centrado en la solución de retos. Existen diversas perspectivas para abordar este acercamiento, por lo que en este documento se presentan algunas de ellas con el objetivo de alimentar la discusión y reflexión de la comunidad académica [1].

Actualmente, los estudiantes acceden a la información de una forma sustancialmente distinta a la de hace algunos años. Regulan mucho de su conocimiento a través de un aprendizaje informal y han pasado de ser consumidores de información, a productores de la misma. Como resultado, los métodos tradicionales de enseñanza–aprendizaje están siendo cada vez menos efectivos para atraer a los estudiantes y motivarlos a aprender.

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Aunado a ello, la educación universitaria enfrenta hoy el enorme desafío de preparar profesionales para progresar en un mundo mediado por el rápido avance tecnológico. Los estudiantes no solo deben dominar habilidades en áreas como lenguaje, matemáticas y ciencias, sino también deben poseer habilidades transversales tales como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la persistencia y el trabajo colaborativo. Sin embargo, en muchos países, los estudiantes no están desarrollando estas habilidades (World Economic Forum, 2015).

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La situación se agrava ante la brecha entre lo que los estudiantes necesitan aprender para desempeñarse en ambientes laborales más competitivos y globalizados, y lo que están obteniendo en la educación formal. Los estudiantes perciben el mundo como un lugar con abundantes problemas que necesitan ser atendidos y que demandan una solución en la que ellos puedan participar. Ellos desean y esperan que la escuela los prepare para este escenario y cuando lo hace, el compromiso aumenta dramáticamente.

Una alternativa para fortalecer la conexión entre lo que los estudiantes aprenden en la escuela y lo que perciben fuera de ella, es aprovechar su capacidad para investigar problemáticas sobre los eventos que ocurren a su alrededor. En este contexto, el rol de los profesores adquiere gran relevancia pues los docentes actúan como facilitadores en comunidades de práctica centrados en el estudiante, atendiendo inquietudes y preguntas individuales, y dosificando el apoyo para mantener el enfoque en un problema que parece largo y complejo.

RELACIÓN CON EL APRENDIZAJE BASADO EN PROBLEMAS / PROYECTOS
El Aprendizaje Basado en Retos comparte características con el Aprendizaje Basado en Proyectos. Ambos acercamientos involucran a los estudiantes en problemas del mundo real y los hacen partícipes del desarrollo de soluciones específicas. Sin embargo, estas estrategias difieren en que en lugar de presentar a los estudiantes un problema a resolver, el Aprendizaje Basado en Retos ofrece problemáticas abiertas y generales sobre las cuales los estudiantes determinarán el reto que abordarán (Gaskins, Johnson, Maltbie y Kukreti, 2015).

Por otro lado, el Aprendizaje Basado en Retos también tiene similitudes con el Aprendizaje Basado en Problemas. Este último es una técnica de enseñanza-aprendizaje colaborativa en la que se plantea una situación problemática relacionada con el entorno físico o social (Vicerrectoría de Normatividad Académica y Asuntos Estudiantiles, 2014). Una diferencia fundamental entre ambos enfoques es que el Aprendizaje Basado en Problemas a menudo utiliza escenarios de casos ficticios; su objetivo no es resolver el problema en sí, sino usarlo para el desarrollo del aprendizaje, el producto final puede ser tangible o bien, una propuesta de solución al problema (Larmer, 2015; Lovell y Brophy, 2014).

Orientación AndujarTabla

David Fernández Belmonte

Cuatro claves para lograr que tus hijos sean buena gente, según Harvard

Una investigación asegura que los niños consideran mucho menos importantes valores como “ser justo” o “amable” que otros como “trabajar duro”. ¿Qué estamos haciendo mal?
Una investigación asegura que los niños consideran mucho menos importantes valores como “ser justo” o “amable” que otros como “trabajar duro”. ¿Qué estamos haciendo mal?
Autor

Miguel Ayuso

A la hora de educar a nuestros hijos queremos lograr que sean felices, trabajadores, buenos estudiantes pero, también, y sobre todo, buenas personas. Pero, aunque nadie quiere tener un crío antipático, la educación que por norma general les estamos dando no prima los aspectos de la personalidad que hacen que alguien sea lo que entendemos por “un buen chaval”.

Como explican los investigadores del proyecto Making Caring Common (“Hacer de la solidaridad algo común”), una iniciativa de la Escuela de Educación de Harvard, la mayoría de la juventud (sin importar raza, cultura o clase socioeconómica) cree que son mucho más importantes los aspectos del éxito personal –los logros académicos o la felicidad individual– que el interés por los demás. Valores como “ser justo” o “amable” se consideraban mucho menos importantes que otros como “trabajar duro”, de largo el más apreciado por los 10.000 alumnos estadounidenses de primaria y secundaria que fueron entrevistados.

Esto, aseguran los psicólogos y pedagogos responsables de la iniciativa, es la muestra de un claro fracaso educativo: “Los valores de nuestra juventud se han torcido, y los mensajes que los padres están transmitiendo quizás sean la clave del problema”.

No educamos con el ejemplo

Los investigadores hablan en el estudio de lo que aseguran es una brecha entre lo que decimos a nuestros hijos y lo que les empujamos a hacer, entre la retórica y la realidad. Poco importa que expliquemos a los chavales que hay que ser amables, ayudar a quien lo necesite y ser solidarios, si a diario les dejamos claro que lo verdaderamente importante es que saquen buenas notas y sean mejores que sus compañeros.

Los padres que priorizan el éxito personal sobre la amabilidad y la solidaridad exponen a sus hijos a comportamientos dañinos

Aunque la mayoría de padres y profesores aseguran que desarrollar niños solidarios es más importante que lograr que saquen buenas notas, el 80% de los jóvenes que participaron en la investigación admitieron que sus tutores están más preocupados por sus logros académicos o su felicidad personal que por su amabilidad.

Según el estudio, los padres que presionan en exceso a sus hijos para que sean alumnos sobresalientes y priorizan el éxito personal sobre la amabilidad y la solidaridad exponen a sus hijos a comportamientos dañinos, que incluyen ser crueles, irrespetuosos y deshonestos. Hábitos que son comunes entre la juventud estadounidense que participó en el estudio: la mitad de los estudiantes de secundaria admitió copiar en los exámenes y el 75% plagiaba los deberes de sus compañeros. No es de extrañar, tampoco, que el 30% de los estudiantes de secundaria y bachillerato aseguren haber sido víctimas de acoso escolar.

Las 4 claves para criar niños solidarios

En consonancia con sus hallazgos, los investigadores de Harvard han elaborado una guía de cuatro puntos para ayudar a padres y educadores a criar niños con un sentido más elevado de la solidaridad y la amabilidad. Y la clave, aseguran, es que dejemos de pasarnos la pelota: tanto las familias como las escuelas están preocupadas por la catadura moral de nuestros jóvenes, pero nadie quiere pensar que es parte del problema.

Es hora de cambiar la forma en que educamos a nuestros hijos, y estas cuatro “reglas” son decisivas para lograrlo.

1. Deben practicar para ser amables

(Corbis)
(Corbis)

Los niños no nacen siendo buenos o malos y nunca debemos renunciar a que un chaval aparentemente arisco acabe siendo una gran persona: a lo largo de la vida todos podemos desarrollar nuestras capacidades éticas.

Aprender a ser solidario y llevar una vida ajustada a la moralidad es como aprender a tocar un instrumento o realizar manualidades. La repetición diaria y los desafíos cada vez mayores –ya sea ayudar a un amigo a hacer sus deberes, echar una mano en las tareas del hogar, hacer un trabajo de grupo o participar en un proyecto de voluntariado– hacen que ser solidarios sea parte de su naturaleza y desarrolla y perfecciona las capacidad para ser amables de los jóvenes.

Con ayuda de los adultos, y con práctica, los jóvenes pueden además desarrollar las habilidades y el coraje necesarios para saber cuándo y cómo deben intervenir en situaciones en las que se necesita su ayuda.

2. Deben aprender a tener perspectiva

(iStock)
(iStock)

Los niños deben aprender a escuchar y atender a todos los compañeros de su círculo inmediato, pero también a saber qué lugar ocupan en el mundo y considerar múltiples perspectivas. Sólo a través de este esfuerzo, los niños serán capaces de darse cuenta de la existencia de personas que normalmente pasan desapercibidas, que son precisamente las que necesitan más ayuda, como el nuevo niño de la clase, el compañero que no habla su idioma o el empleado que limpia los baños de la escuela. De esta forma, los jóvenes ampliarán su “círculo de interés” y será capaces de considerar la justicia en la sociedad en conjunto.

3. Los adultos deben ser modelos morales

(iStock)
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Todos los adultos son modelos para los niños: lo que nosotros hagamos lo harán ellos también. Esto no significa que tengamos que ser perfectos o contar con todas las respuestas, pero debemos aprender a lidiar con nuestros propios defectos, reconocer nuestros errores, escuchar a nuestros hijos y alumnos y conectar nuestros valores a sus formas de entender el mundo.

Si queremos una sociedad en la que la juventud sea solidaria y amable nosotros también debemos tratar de ser solidarios y amables, ampliando nuestro “círculo de interés” y profundizando en nuestra comprensión de la equidad y la justicia.

4. Deben aprender a manejar sus sentimientos

(iStock)
(iStock)

A menudo, la capacidad para cuidar de los demás es sobrepasada por la ira, la vergüenza, la envida u otros sentimientos negativos. Debemos enseñar a los niños que todos los sentimientos cumplen su papel, pero algunas formas de lidiar con ellos son inútiles.

Los niños necesitan de nuestra ayuda para hacer frente a estos sentimientos de una forma productiva. Los menores son también, desde muy pequeños, filósofos morales, y se plantean constantemente cuestiones éticas. Cuando los adultos fomentan este tipo de digresiones, colocan la injusticia en el radar de los niños, algo que les ayuda a saber cuáles son sus responsabilidades respecto a los demás y ellos mismos.